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La hipertrofia lesiva y la vigorexia: Los enemigos de los amantes del fitness

Canarias Noticias - 20/09/2019

Ganar masa muscular es el objetivo principal de muchas personas cuando deciden comenzar a entrenar en el gimnasio. Pero para ello se consideran factores como el tipo de entrenamiento, la alimentación y el descanso. En el entrenamiento, deben hacer énfasis en los ejercicios a realizar. Por lo tanto, son más aconsejables aquellos que desarrollen mayor cantidad de grupos musculares por sobre uno específico.

 Por ejemplo, para desarrollar una rutina de hipertrofia muscular la mayoría de usuarios levantan peso en barras o en máquinas, los cuales utilizan discos de pesas orientados para aumentar la intensidad de ejercicios en los glúteos, abdominales y piernas. Estos entrenamientos someten al cuerpo a gran exigencia física mediante el aumento del peso levantado, aumentando las repeticiones de un ejercicio y acortando los tiempos de descanso.

 Respecto a la alimentación, regulan sus comidas en un alto porcentaje de proteínas, que ayudan a reconstruir los tejidos rotos al entrenar, tales como carnes, huevos, leche, legumbres, cereales. Finalmente, el descanso permite al músculo recargar energías para que se lleve a cabo el proceso de reconstrucción. Un complemento perfecto para cualquier entrenamiento de hipertrofia.

 La suma de todo esto permite llegar a la meta mediante un camino largo de paciencia, constancia y dedicación. Sin embargo, algunas personas desarrollan una obsesión por ver resultados rápidos, así que pasan mañana y tarde en el gimnasio sometiendo su músculo a una hipertrofia lesiva. Adempas, constantemente se observan en el espejo y nunca están satisfechos con el resultado que obtienen.

 En 1993, el psiquiatra estadounidense Harrison G. Pope utilizó el término vigorexia para esta situación, y se trata de la obsesión de algunos por tener un cuerpo musculoso. Es un trastorno mental no estrictamente alimentario, que se conoce también como complejo de Adonis. En España, se calcula que puede haber unos 700.000 afectados, sin embargo, aún no se ha llamado como enfermedad.

 Los vigoréxicos tiene una predisposición genética a los comportamientos obsesivos compulsivos. Generalmente lo manifiestan en una práctica excesiva del deporte, y tienen como finalidad principal el obtener mayor masa muscular. Además, presentan rasgos como baja autoestima, nivel alto de autoexigencia y baja tolerancia a la frustración.

 ¿A qué se debe todo esto? Los factores socioculturales cumplen un rol fundamental. La influencia de los medios que presentan al hombre atlético como modelo de salud, éxito social y sexual, ocasiona que muchas personas desarrollen frustración por no ser como ellos, pero las mujeres también pueden padecerla.

 Asimismo, se ha registrado que la práctica desmesurada de ejercicio efectuado por los vigoréxicos provoca síntomas como la fatiga generalizada o aumento del dolor muscular y articular. Por tanto, a menudo los enfermos de vigorexia recurren al dopaje para incrementar su masa muscular y disminuir la fatiga, lo cual es un peligro para la salud. Los productos dopantes más utilizados son los anabolizantes, derivados de la testosterona y tienen efectos secundarios.

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