Finca Río Sur se dedica al cultivo de berenjena, calabacín blanco y zucchini, calabaza, pimiento, tomate, pepino, sandía y melón, a los que ha sumado recientemente el millo la, col y el puerro. En conjunto, la empresa cuenta actualmente con una plantilla compuesta por cerca de 200 trabajadores entre las labores de campo y las tareas de transformación realizadas en las renovadas instalaciones de la nave de empaquetado.
Durante la visita, el titular del departamento se refirió a la importancia de acompañar el esfuerzo inversor de las empresas agrícolas a través de las distintas líneas de respaldo gestionadas por el Ejecutivo canario en el marco del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC), que incluye, entre otras líneas, subvenciones a la modernización y también a la transformación, comercialización y desarrollo de productos agroalimentarios.
En relación a estas líneas de apoyo Quintero señaló que “en la pasada convocatoria el Ejecutivo canario incrementó el crédito destinado a la modernización de explotaciones agrícolas del PEPAC con el propósito dar cobertura a todos los agricultores solicitantes que cumplían con los requisitos y seguir avanzando hacia un sector agrícola profesionalizado y tecnificado”.
A lo largo de las últimas campañas, la empresa se ha acogido a compensaciones del POSEI y ha realizado inversiones en maquinara para la mejora de sus instalaciones con el apoyo de las líneas del PEPAC destinadas a inversiones en modernización y/o mejora de instalaciones agrícolas, a la que en su convocatoria de 2025 se acogieron 360 fincas, así como mediante la línea de transformación productos agroalimentarios, concedida a 17 empresas de alimentación, en el marco de estas dos líneas de actuación cofinanciadas por el Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), el Gobierno de Canarias y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Finca Rio Sur mantiene además un compromiso con la seguridad alimentaria y la mejora continua a través de la implementación de prácticas como la lucha integrada de plagas, y la adaptación a la norma internacional de buenas prácticas certificada por Global CAP, que garantiza la inocuidad alimentaria, sostenibilidad ambiental y bienestar laboral en la producción.