La Isleta es uno de los enclaves más singulares de la ciudad, con un fuerte sentimiento de pertenencia entre sus habitantes. “Se trata de un lugar con identidad, un pueblo dentro de la ciudad, con más de 26.000 personas y lo más parecido a los pueblos del norte de Gran Canaria de donde yo vengo”, señaló Sosa, subrayando además que los vecinos reclaman cuestiones básicas como limpieza, seguridad, mantenimiento de jardines o calles en buen estado, además de una mayor dinamización social y comercial.
El presidente de la Ejecutiva Local de Primero Canarias en la capital y vecino de La Isleta, Rafael Robaina, explicó que el objetivo de estas visitas es conocer de primera mano la realidad de cada zona. “Este es un barrio con carácter, ya que geográficamente está encerrado en el istmo: era importante acercarnos hasta aquí porque tiene problemas diferenciados y característicos”, señaló. El ex rector de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria añadió que Primero Canarias busca recoger estas inquietudes “para tener criterio a la hora de programar la futura mejora de este barrio”.
Entre las preocupaciones planteadas por los vecinos destaca el impacto de la transformación urbanística que está viviendo La Isleta. Arcadio Javier Naranjo, miembro del Foro Por La Isleta, alertó del aumento de viviendas destinadas al alquiler vacacional y a usos turísticos, que está generando inquietud entre los residentes: “Ya hemos visto a lo largo del recorrido cómo se está dando una transformación del tejido urbano, lo que tiene consecuencias claras en el desplazamiento de la población y en procesos de gentrificación que están preocupando mucho a los vecinos de La Isleta”. A ello se suma la reivindicación histórica de mejorar la movilidad en el barrio mediante, entre otras medidas, la habilitación de una doble vía en la calle Doctor José Guerra Navarro que permita mejorar la salida del tráfico y aliviar la circulación.
Por parte del tejido comercial, los empresarios trasladaron su preocupación por cuestiones relacionadas con la limpieza, la seguridad y la falta de dinamización del área. Lourdes Santana, comerciante, lamentó que el entorno no reciba la atención necesaria pese a su cercanía con la playa de Las Canteras. “Para nosotros es fundamental más higiene en las calles, no se ve un barrendero y tampoco presencia policial, lo que genera mucha inseguridad. Los comerciantes intentamos hacer lo que podemos, pero necesitamos ayuda porque estamos en primera línea de Las Canteras y, sin embargo, parece otro mundo”, expresó.
El recorrido concluyó en la Plaza del Pueblo, donde los asistentes coincidieron en la necesidad de recuperar espacios y equipamientos que favorezcan la vida social del barrio y refuercen su identidad comunitaria. Teodoro Sosa cerró el encuentro defendiendo la importancia de este proceso de contacto directo con la ciudadanía. “Entendemos que el pateo que estamos haciendo es el necesario: el de la escucha, la cercanía y la planificación. El 2027 está a la vuelta de la esquina, pero nosotros estamos caminando con corazón, con empatía y, sobre todo, con proyecto”, concluyó.