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CUESTIONES SOBRE EL SUICIDIO, III

                        Posiblemente este problema como casi todos, solo tendrán solución desde múltiples  disciplinas de perspectivas y miradas. Quizás la filosofía y la literatura, quizás los modestos artículos periodísticos también puedan contribuir de alguna manera, a primero tomar conciencia y consciencia de este problema, segundo, a difundir ideas y sugerencias y conceptos y datos que los expertos y no expertos nos presentan. Tercero, quizás de esta forma o manera, entre todos, podamos hacer disminuir las cifras a nivel mundial, que se indica de ochocientas mil personas, una de las veinte primeras causas de muerte en el mundo, y si es posible desaparecer o erradicar esta causa de muerte en la humanidad.

                        - La concepción que se tenga sobre el ser humano, la humanidad, en definitiva, uno mismo, es esencial para abordar todos los problemas, pero uno de ellos el que estamos tratando. No es lo mismo, no nos engañemos, la persona que crea hay después una Trascendencia, que la que lo duda o la niega. 

                        Para cuestiones de enormes sufrimientos, y todo ser humano soporta sobre si mismo varias cruces, varios graves sufrimientos y traumas, y con ellos, por desgracia, tiene que soportarlos durante toda su existencia, es mejor creer o al menos, pensar que existe la posibilidad de un Dios. Por lo cual, el ser humano sufre los avatares de la vida con otra perspectiva, y desde luego en el problema que tratamos también. Creo que un ser humano, en general, que cree que existe Dios, que existe eternidad, que tiene alma inmortal, y que será juzgado al final de la vida, ante todos los problemas los valora de distinto modo o manera, y desde luego “este acto límite como el suicidio, por lo general, lo descarta, o al menos, en menor medida que otros grupos humanos”.

                        De ahí, que existan sociedades y culturas más propensas a realizar este acto, que otras, y desde luego sociedades de una raíz profundamente religiosa, sea de un tipo o sea de otra, por ejemplo, los monoteísmos occidentales, son un dique esencial y fundamental para la lucha contra esta realidad humana. Por lo cual, bien haríamos en ser prudentes cuando vamos intentando quitar y abolir la religión y Dios de los corazones humanos, porque estamos abriendo, proporcionalmente, esta puerta, no digo a todos los individuos, pero si a una parte, estamos aumentando a no entender o no superar mejor el sufrimiento y la angustia, y por tanto, a esta realidad.

                        - ¿Existen dos grandes concepciones sobre el ser humano de si mismo, una que el ser humano, su propia vida, cuerpo y mente-psique y alma, esa unidad indivisible que somos, según algunas antropologías, no somos propietarios de nosotros mismos, sino diríamos como usufructuarios, o dicho de otro modo, somos administradores de nuestro ser, y por tanto, si existe el Ser Supremo, tenemos que darle referencias y cuentas de lo que hemos hecho con nuestro propio cuerpo-mente-alma…?

                        Bajo esta concepción, que puede parecer, hoy que tenemos tanto orgullo-vanidad-soberbia y tantos complejos de inferioridad al mismo tiempo, el ser humano no cree, o al menos, una proporción de seres humanos no creen que tengamos que darle cuentas a un Ser Supremo, muchos creen que podemos hacer con nosotros mismos lo que queramos, y esta es la raíz de muchos problemas, que pueden terminar en algunos casos en el tema del que tratamos. El ser humano con su cuerpo-mente-alma, con y en la Naturaleza tiene que seguir unas leyes y unas normas, en parte naturales, en parte morales, en parte sociales-culturales, y en parte espirituales. En esa combinación prudente de normas y de realidades lo más verdaderas posibles, el ser humano se mueve durante toda su existencia.

                        Existen o pueden existir, cada ser humano puede sufrir, tentaciones o grandes sufrimientos, que parece no ven detrás de la puerta o ventana ningún horizonte, guerras terribles, pérdidas de seres queridos, situaciones límites, etc., pero la obligación del ser humano es no dejar de tener esperanza, en uno mismo, en la humanidad, en el Buen Dios.

                        Los que, por unas razones o por otras, ideologías o grupos o colectivos, intentan, y hoy, se hace, quitar y abolir del corazón-mente humana la idea de Dios, de los sagrado, de la Trascendencia, de la metafísica, pueden creer que son muy adelantados a su tiempo, pero lo que son, sean conscientes o no, son un elemento que pueden traer muchos sufrimientos a los humanos, con todo respeto dicho, porque a los humanes le quitan lo que puede ser un dique a la desesperación máxima, a la angustia máxima. Ya decía Semprun, que el notó en el campo de concentración en el que estuvo, que los comunistas, y los católicos soportaban mejor el sufrimiento, porque siempre tenían una esperanza de un mundo mejor después, tanto material, y en el caso de los cristianos, material y espiritual…

                        Si queremos abolir un problema de y en la humanidad, y el suicidio es uno de ellos, parece ser una de las veinte causas de muerte más elevadas de la humanidad actual, tenemos que analizar las razones secundarias y terciarias, pero también primarias, y las esenciales. Y desde luego una de ellas, nos guste o no, es que en determinadas sociedades el concepto de lo Sagrado y de la Trascendencia es muy reducido. Me temo que la fórmula a menos de Dios más posibilidades de suicidios, sea una definición y descripción correcta. Al menos, un Dios altamente moral y racional y espiritual y con normas prudentes…

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