ÚLTIMA HORA

DESDE ALICIA HASTA PETER PAN

Desde los años 80 hasta estos truculentos días en que nos toca vivir, el pensamiento socialista oficial se ha caracterizado por tener una buena dosis de buenismo y de utopía cara a los ciudadanos, aunque después la práctica diaria se ha encargado de hacerlos bajar de las musas al teatro, a confrontarlos con la realidad cotidiana y desmentirlos. Es digno de estudio que no haya desaparecido el partido de Felipe González, que empezó prometiendo 500.000 nuevos empleos y acabó, tras un cambio y un recambio, con 4,47 millones parados tras 21 años de dos gobiernos socialistas, incluidos los ocho de Zapatero, intercalados por los trece años de Aznar que rompieron la tendencia al crecimiento del paro. Hoy se recuerda como un chiste los latrocinios de Juan Guerra, Luis Roldán, Pellón, Sevilla 92 y los actuales de los ERE o los cursos de formación en Andalucía, protagonizados por los herederos del mítico“Clan de la tortilla”, los descamisados, los trajes de pana y el “to'pal pueblo” de Alfonso Guerra.

La época de Zapatero, considerado por muchos como el peor presidente que ha soportado España desde la Transición, se caracterizó por actuar tal como el filósofo Gustavo Bueno plasmó en su libro “Zapatero y el Pensamiento Alicia, un presidente en el País de las Maravillas”. Causa un cierto rubor recordar algunas de sus banderas y banderías, como llamar personas humanas a los simios, progenitores A y B a los padres, negociación con ETA y la ignominia del Faisán. Pero su aportación internacional cumbre fue tomar prestada de Mohammad Jatamí y Erdogan, presidentes de Irán y de Turquía, su Alianza de Civilizaciones. Como anécdota al respecto cabe recordar la mala traducción que hizo su diario de cabecera de unas palabras de Tony Blair, atribuyéndole un apoyo a tan utópica iniciativa hasta que el Foreign Office publicó una nota de protesta advirtiendo que lo que el Primer Ministro inglés había apoyado era una “Alianza entre civilizados”, que no es ni remotamente lo mismo.

Compañeras de correrías y utopías de Alicia eran, en el libro de Lewis Carroll, el Conejo Blanco, la Liebre de Marzo, el Sombrerero, la Oruga azul, el Gato de Cheshire o la Reina de Corazones. En la vida real, acompañan a Zapatero, María Teresa Fernández de la Vega, Leire Pajín, Bibiana Aído, Cristina Narbona, Pepiño Blanco, etc. La realidad supera la ficción.

Y como no hay dos sin tres, tras Felipe y José Luis, llega por la puerta de atrás Pedro Sánchez para intentar cerrar o culminar las ideas zapaterinas. Se nos presenta como Peter Pan y viene acompañado de su particular Campanilla, Carmen Calvo, capaces ambos de decir una cosa y la contraria en cuestión de minutos. La coherencia y un razonamiento profundo los adornan a ambos mientras que otras ministras guardan un prudente silencio, tal vez por el bochorno que les produciría pretender justificar la yenka del pasito para adelante un pasito para atrás, dar la media vuelta y a empezar. Y el astronauta, por cierto, contemplando el perigeo de Marte.

Sánchez parece vivir como Peter Pan, un niño que nunca crece y odia el mundo de los adultos. Vuela, en Falcon por supuesto, al país de Nunca Jamás (la II República y Cuelgamuros), una isla poblada por piratas, indios, los Niños Perdidos, hadas y sirenas. Su principal enemigo es el malísimo Capitán Garfio y sus piratas, encarnado en Pablo Iglesias con su tripulación de podemitas, independentistas y bilduetarras en busca de botín. No está muy seguro de que la tribu de Ciudadanos sean sus amigos los Niños Perdidos, aunque a veces así lo parece.

Para principios de enero está anunciado el estreno en Las Palmas de Gran Canaria del musical “El regreso de Peter Pan”, aunque no está confirmado si el presidente anuncio y contraanuncio asistirá al espectáculo. Todo es posible, o no... apostillaría Mariano Rajoy.

Noticias más leídas del día