En Canarias, el agua es un recurso escaso y vital, cuya gestión responsable se vuelve aún más crucial durante el verano, cuando las altas temperaturas y la afluencia turística incrementan la demanda. La región enfrenta un desafío significativo debido a la sequía, con declaraciones de emergencia hídrica en varias islas como El Hierro, La Gomera, Lanzarote, Fuerteventura y Tenerife en los últimos años. Este contexto hace imprescindible adoptar medidas prácticas para ahorrar agua, tanto en el ámbito doméstico como en sectores clave como la agricultura y el turismo. A continuación, ofrecemos una guía con consejos y estrategias para reducir el consumo de agua en verano, contribuyendo a la sostenibilidad de nuestras islas.
Canarias, con una precipitación media anual de apenas 300 litros por metro cuadrado en Gran Canaria, depende en gran medida de la desalación para abastecer a su población, el turismo y la agricultura. Sin embargo, la falta de lluvias, agravada por el cambio climático, ha llevado a una crisis hídrica sin precedentes, con reservas de agua en niveles críticos. Por ejemplo, en 2024, Canarias registró el año más seco de su historia, lo que ha generado restricciones en el suministro y un impacto directo en el sector primario. Ahorrar agua no solo es una cuestión de responsabilidad ambiental, sino también una necesidad para garantizar el acceso equitativo a este recurso.
El verano trae consigo un aumento en el consumo de agua, especialmente por el turismo, que puede llegar a consumir entre 300 y 500 litros por persona al día en Tenerife, frente a los 140 litros diarios de media de los residentes. Este desequilibrio ejerce una presión adicional sobre las infraestructuras hídricas, haciendo esencial que tanto ciudadanos como visitantes adopten hábitos responsables.

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Cerrar el grifo mientras no se usa es una de las medidas más simples y efectivas. Por ejemplo, al lavarte los dientes o enjabonarte en la ducha, puedes ahorrar hasta 12 litros de agua por minuto. Otros hábitos incluyen:
El uso eficiente de electrodomésticos también marca la diferencia. Llena la lavadora y el lavavajillas antes de usarlos, ya que una carga completa consume menos agua por prenda o vajilla que varias cargas parciales. Además, instala dispositivos ahorradores en grifos o cisternas de doble descarga, que pueden reducir el consumo hasta en un 50%. En Canarias, donde el coste energético de la desalación es elevado, estas medidas también ayudan a ahorrar energía.

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El riego de jardines y cultivos representa una parte significativa del consumo de agua en Canarias. Para optimizarlo:
En verano, las piscinas son comunes, pero su mantenimiento puede ser costoso en términos de agua. Cubre la piscina cuando no la uses para reducir la evaporación y utiliza sistemas de filtrado eficientes. Evita lavar terrazas o coches con manguera; en su lugar, usa un cubo y una esponja para minimizar el gasto.
Educar a la familia y a la comunidad es fundamental para fomentar una cultura de ahorro. Enseña a los niños la importancia de cerrar el grifo y organiza actividades comunitarias para concienciar sobre la escasez hídrica.
El turismo, un pilar económico de Canarias, debe sumarse al esfuerzo. Los hoteles pueden implementar medidas como toallas reutilizables (cambiándolas solo cuando el cliente lo solicita) o sistemas de reciclaje de agua para piscinas y jardines. Los turistas también pueden contribuir adoptando hábitos de ahorro, como duchas breves y el uso responsable de las instalaciones.

Además de los esfuerzos individuales, la modernización de las infraestructuras hídricas es crucial. En Canarias, se están realizando inversiones significativas para mejorar la eficiencia de las redes de abastecimiento y saneamiento, reduciendo pérdidas que alcanzan hasta el 30% en algunas zonas. La desalación, aunque efectiva, requiere un alto consumo energético, por lo que la reutilización de aguas depuradas se presenta como una solución clave para la sostenibilidad.
En este contexto, Emalsa, la Empresa Mixta de Aguas de Las Palmas, destaca por su compromiso con la sostenibilidad y la innovación. A través del Plan Estratégico del Ciclo Integral del Agua 2024-2033, con una inversión de 857 millones de euros, Emalsa está modernizando más de 1.000 kilómetros de redes de abastecimiento y saneamiento. Proyectos como la implementación de sensores inteligentes y sistemas de telemetría permiten detectar fugas en tiempo real, optimizando el uso del agua. Además, la construcción de una nueva desaladora en Costa Ayala y la ampliación de las capacidades de depuración refuerzan el objetivo de alcanzar el vertido cero, promoviendo la reutilización del agua para riego y otros usos. Estas iniciativas, reconocidas con el Grifo de Oro por la red Leading Utilities of the World, consolidan a Las Palmas de Gran Canaria como un referente en la gestión hídrica sostenible.