No quiero hablar del carnaval de 8 millones de euros -5 el de Santa Cruz de Tenerife– ni de la gestión en la capital grancanaria, porque es tan obvia que los colectivos culturales ponen el grito en el cielo, sin que nadie les haga el menor caso. Aquí, el carnaval más largo del mundo: 37 días, pero para 2026 habrá más, y todavía será poco. Los colectivos andan enfadados, aquí carnaval y solo carnaval. ¿Capitalidad europea de la cultura en 2031? Qué disparate. Y el Museo Néstor cerrado desde hace una eternidad, y nadie se avergüenza, obras que no se ejecutan o tardan demasiado. Si este museo estuviera en Cádiz, por ejemplo, sería mimado hasta la saciedad. Pero ahora de lo que se trata es de despilfarrar. Y lo peor es que esta gente no tiene alternativa, porque la ciudad está en manos de mediocres e incapaces. Por los siglos de los siglos.
Y se nos va una mujer única, sabia: Yolanda Arencibia, la gran experta de Galdós que nunca recibió el Premio Canarias, igual que Alfonso Armas Ayala, Andrés Sánchez Robayna, Eugenio Padorno, etcétera. Esto de los premios viene con retranca: como decía Emilio González Déniz, en comunidades peninsulares se da un premio literario cada año, aquí cada tres. Un ejercicio de sana mezquindad para dejar fuera a muchos y muchas. Y luego el asunto de los egos y los bloqueos.
Fue Armas Ayala quien reunió muy pronto un potente equipo: Elena Acosta, Rosa María Quintana, Chicha Alonso, César Ubierna, Antonio González Padrón, y los puso respectivamente en la Casa de Colón, Casa Museo Pérez Galdós, Casa Museo Tomás Morales, Museo Antonio Padrón, Casa Museo León y Castillo. Los Museos del Cabildo, una gran rentabilidad cultural. El “Padre Las Casas” fue generoso con su brillante cantera, y Yolanda Arencibia pronto destacó en los congresos galdosianos que traían expertos internacionales. Ella ya estaba allí. Pese a perder dinero, renunció a su cátedra de instituto para incorporarse a la entonces principiante Universidad local. Fue Decana de Filología, sacó tiempo para todo. Profesora emérita, dirigió la cátedra Benito Pérez Galdós. Miembro de la Academia Canaria de la Lengua.
Yolanda conmigo fue una compañera generosa: escribió prólogos, hizo presentaciones de mis obras. Siempre estaba dispuesta, siempre de buen humor. La recuerdo en el instituto Alonso Quesada en Escaleritas, cuando me invitó a dar una charla al comienzo de los 80. Y allí estaba Alicia Llarena, que debía tener unos 15 años, y de quien dijo: esta es una chica que escribe muy bien. No le faltaba razón: Alicia, como nos recuerda su hermana grande, Berbel, fue catedrática de universidad jovencísima, es una ensayista excepcional, la quieren en universidades europeas y latinoamericanas. Poeta y narradora, descubridora de Mercedes Pinto, escudriñó el realismo mágico. Un lujo. Digna discípula de una profesora ejemplar.
Por otro lado, el narco se expande hasta el punto de que los sicarios viajan para ejecutar secuestros, hacer desaparecidos, matar. Allá en México disimulan las corrupciones cargando contra España, lo mismo que hace Maduro, el gran impostor que no gana las elecciones pero no abandona su poltrona. El nacionalismo aleja los problemas, se los echa al conquistador. Las dictaduras de izquierda y quienes las defienden son perversos, me dijo hace poco la propia Alicia.
Hace años en Isla Margarita coincidimos con una cumbre de Chávez y líderes africanos. En la Radio Nacional de Venezuela vomitaban contra el Rey Juan Carlos, el gobierno de España, contra todo el que se moviera. Frente al hotel de los dignatarios había dos filas de manifestantes que se encaraban: chavistas de un lado y antichavistas de otro.
En México el narco es poderoso. Cómo no recordar la capital federal, Puebla, Pachuca, Tepoztlán, Cholula, Real del Monte, un precioso pueblo de la minería de la plata a 2.700 metros de altura, donde la sala de cultura estaba repleta un domingo en el que los 13 canarios del grupo de Josefa Molina leímos poemas y cuentos. América hermana.