Óscar Izquierdo
Presidente de FEPECO - Federación Provincial de Entidades de la Construcción de Santa Cruz de Tenerife

Estamos viviendo o mejor dicho mal viviendo como motos, una expresión muy popular que viene a significar un estado de ansiedad, estrés y velocidad arrolladora, pensando, haciendo y diciendo todo con una celeridad de vértigo. Las prisas son malas compañeras, te hacen errar más que resolver.
El apresuramiento, lleva inevitablemente a perder el control, tanto en el ámbito personal, como profesional o social. Tener todo a punto, que funcione bien, no significa ni es sinónimo de hacerlo rápido, hay que cumplir con el plazo necesario, que no se dilate en el tiempo, pero que tampoco se adelante prematuramente. Las prisas no son buenas para nada, pero la dejadez es más peligrosa, por lo que todo tiene su tiempo de maduración, como dice una amiga, “por mucho que jales la planta no crece más rápido” ya que tiene su periodo de crecimiento natural, que hay que respetar, sí o sí. Pero todo lo dicho que no sea excusa al funcionario de turno, que muchos hay, para acogerse a lo planteado y dejar de trabajar con diligencia y pararse descuidando el tiempo de trabajo y su productividad, porque hay algunos que desde que aprobaron las oposiciones de ingreso en la Función Pública, ahí se quedaron.